viernes, 15 de junio de 2012

Una vez en el café de la frustración.

-Y así pasa cuando sucede-Susurró a su acompañante.
-Todo pasa por algo-Replicó el joven, inconforme.
-Error: Todo pasa para algo. Es más fácil encontrar una razón que hallarle la utilidad. - La chica desvió la cara hacia la ventana, sin siquiera saber que ésta existía, y le preguntó. -¿Serías capaz de prometerme una cosa?
-Depende
-¿Prometes que nunca, jamás de los jamases te enamorarás de mí? -El chico carcajeó audiblemente.
-¡Por supuesto! Prefiero novias que me puedan ver. -La chica calló, dubitativa -¡Perdón! no quis...
-Lo sé, no te preocupes. -El chico fue al respaldo de su silla y respiró el aroma de sus cabellos.
-Me haces cosquillas.
-Lo sé. -Giró la silla de la chica para quedar frente a frente.
-¿Qué estás mirando?
-¿Cómo sabes que te miro a ti?
-Lo siento. -Llevó sus manos al rostro del joven y lo recorrió con  ellas. -Me encantaría poder ver tu rostro -El chico llevó sus labios a los dedos de la chica.
-Eres más hermosa de lo que crees.
-Y tú eres más tonto de lo que piensas -Rió levemente.
-Ouch, eso dolió. -La chica encontró la nariz del joven y acercó la propia; Una caricia bastó para entregarle su alma.
-Te quiero...-La joven se alejó inmediatamente, con una lágrima naciente en el ojo derecho tomó su bastón y abandonó el lugar... Dejando al chico con la cuenta en la mesa y mil dudas en la cabeza.


Especialidad del chef: Caldo de pollo con verduras para el alma.





Una palabra tuya bastará para inundar mi alma -Padmé

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